AE—001

ARCHIVO ABIERTO

MI PRIMERA VEZ

Fragmento de Cunus

CRÍTICA ACELERADALABORATORIO DE ESTUDIOS CRÍTICOSChristian McDonoughTRADUCCIÓN: Oliver Ferran (Virgo Nocturno)

MI PRIMERA VEZ, un fragmento de *Cunus*

Por Christian McDonough

Traducción: Oliver Ferran (Virgo Noctorno)

El extracto original aparece en https://burialmagazine.neocities.org/myfirsttime.

Dossier del Colaborador

La obra de Christian McDonough ha aparecido en Hobart, Back Patio Press y D.F.L. Lit. Es autor del poemario Book Of A Thousand Poems. Su libro Cunus y la colección editada Cunus Response Project, que reúne trabajos de más de treinta escritores y artistas, están disponibles a través de Anxiety Press.

Substack: https://substack.com/@cunus

Instagram: @mistercunus


10

Estoy de pie ante el inmenso vacío. ¿Ves lo que es?

Perfora hacia fuera y por encima, hacia fuera a través del todo que lo encapsula.

Todo mucho más estúpido de lo que pensábamos. Infantil. Sí, porque está liberado y des-cogido. Inmaculado, no-tocado, deshecho, desconocido.

El cielo es negro. Negrura interminable.

¿Ha de ser este el desvelamiento?

¿Qué ha de desvelarse sino mi Sí Mismo. Mi Alma. Rehecho y recreado y vuelto a hacer.

¿Y la memoria? ¿El azar?

Todo pensamiento y fracaso frígido.

Bestias afiladas. Alzadas desde sus úteros-reposo para respirar y vivir y hablar, susurrarte al oído: blanco y fétido y húmedo y pulsante.

Quieren a tu mujer. Tu vida. Tu fideo mojado, también.

Tu acritud. Tu dolor.

Lo quieren todo de ti.

Entre los altos árboles y las altas torres de blanco que arden brillantes, entre la gran criatura que las desmorona a todas y sin embargo se desmorona a sí misma.

Todo tomado por la llama. Entre todo ello, tu cara. La cara de Christian McDonough. Sonriendo como un bobo con una mandíbula débil.

¿Pero quién es él? ¿Y quién ha de ser?

Un cuerpo. Un cuerpo feo. Un cuerpo de grasa y hueso y músculo y tendón y sangre y agua y piel y carne y ojos.

Estuvo esperando esto todo el tiempo. Vino desde muy adentro.

Está de pie.

Pútrido. Repugnante. Y lleno de repugnancia.

Te odia, Christian. Piensa que no eres nada.

Ahora, ha llegado su tiempo.

Y sobre esas recias piernas blancas de carne cremosa, esas ancas dobladas de través y bizcas, como una rana se agazapa para saltar hacia arriba y hacia fuera contra ti con peligro, peligro, ardiendo dentro de tu alma para siempre. Se lame los labios con su lengua gorda, hinchada, hervida; sus labios una nariz de ciervo, sus ojos un ave inmunda, y las orejas… mil orejas humanas montadas sobre sí mismas, proliferando y creciendo y fallando y alzándose otra vez en un baño de faena y saliva y sentina. Pura sentina. Esta bestia, su nombre es Freng.

Freng habla:

Yo, Freng. Tocarte. Violártelo. Tomarte. Hacerte mío. Y tú eres yo. Y yo soy de ti. Estoy viniendo hacia ti. Vengo hacia ti y a través de ti cada noche. Cojo fuera de ti. Cojo fuera de todos ustedes. Cada pedazo de ti arrasado por mi lengua. Y mi verga y pucha-hoyo. Tuyo. Te encanta. Te encanta el comer que hago. Me lo como alejándolo de ti, para que tú… tú no tengas que preocuparte…. Óyeme bramar ahora hacia ti. Mira mi garganta croar grande y gorda mientras llamo. Grrrraaauuut. Grrrraaauuut. Ahh. Es tan bueno. Es tan bueno soltarlo ahora, por fin. Aquí, ante ti. En carne. Y ven, dame tu carne cerca ahora y libre, mientras despiertas. Mientras miras. Por fin, mientras miras y ves. Por fin puedes conocer y estar conmigo. Estar conmigo por tu propia voluntad, ahora.

Me encanta. Siento ahora tu brazo con mis dedos húmedos, palmeados. Succiono sobre tu brazo con mi palma. Ahora no puedes escapar. Hormigueas. Eres hormigueado por mis brazos. Ambos están ahora sobre ti. Es que no puedes escapar. Estás atrapado ahora aquí, para siempre, conmigo. Te mostraré odio. Te mostraré amor. Los dos son uno y lo mismo, eso es lo que siempre digo. Los dos hacen falta. Cuanto más odias, más amas. Ahhhh. Grrrrraaauuut. Me abro de par en par para ti. Grrrrrrraaaaauuuutttt. Wauder…. Grrrrrrrrrrraaaaahhhhhhh…. Ommmnnnnnn.

[LA BOCA ESTÁ SOBRE LA CABEZA.]

No debería ser así. Freng, no debería ser así.

Por favor, libérame. Aquí en esta cueva oscura. Por favor, libérame.

Solo en esta perra.

Nada ha de ser conocido ni sostenido. Llévalo más lejos. Lejos. Este ya está perdido, ya ido.

No más, Christian.

[CHRISTIAN SE VUELVE HACIA SÍ MISMO Y HABLA.]

Christian. No estás ni allá ni aquí. Estás llorando. Deja de llorar.

Recuerda. Recuerda tu infancia. Joto.

Yo estaba ahí. La alfombra. Blanca y esponjosa. Debajo de la mesa del comedor. Esas piernas. Los largos pantalones grises, el dobladillo de la costura, el pliegue de la tela. Mesa de granito. Granito color crema y sólido. Gran peso en todo ello. Gateo hacia fuera y libre. Este es el mismísimo comienzo. Gateo hacia fuera y libre y miro. ¿Qué puedo ver? Veo a mi madre, lejos ahora, sentada en una silla a la mesa. Su cabello rizado, con permanente, y ella es tan joven y hermosa. Siempre hermosa. Y mi padre entrando por la puerta, desde la cocina parece, con una lata de cerveza en la mano y esa mirada en la cara. Sonríe para sí mismo y por sí mismo y sus ojos se vidrian.

Mis padres, Christopher y Katherine, juntos y enamorados.

¿Se aman? ¿Se gritan el uno al otro? ¿Me odian? Y mi hermana, ¿por qué no está aquí?

Ahí está, sentada sola. No la conozco.

9

Esta noche. ¿Qué viene? ¿Qué está naciendo? ¿Qué está aquí? No soy nada. No estoy en ninguna parte.

Mi cuerpo se desvanece. Mis ojos no ven. Mis dedos no teclean. No estoy aquí. Ni estoy allá.

Mi aliento todavía respira. Lo quito. Me quito los ojos. Me quito los dedos. Me cojo todo fuera. A nada. Las piernas cercenadas. Una sensación de hormigueo. Sonido y quietud. No hace falta verdad. ¿Qué es eso? ¿Qué es la verdad? Un figmento. Un fragmento de todo ello.

Todo, eso está bien. Todo junto. E ido.

El árbol y la hoja. El agua corriendo y escurriendo hacia abajo. El negro. El blanco. El rojo.

Un sol amarillo. Ardiendo. Todo ardiendo. Todo ardiendo antes de todo ello. Todo en llamas. Y la estupidez detenida. El ser de la planta allí, experimentando más y sintiendo aún más. El florecer de la célula. El crepitar del apéndice. Una manta surcada dentro de un suelo. Una masa.

Miniatura, microscópica. Poro. Zafio.

Instantáneo. Necrófilo, Necrofílico.

Abandonado sobre el cuerpo. A lo desconocido. Lo conocido agrietado. Dolor regresando. Regresando a deshecho.

Sodomía. Acabado. Horror acosado. El perro.

Es hace mil años. Gun-Xi mira hacia el horizonte, se protege los ojos del sol. Las olas lamen suavemente. A pesar de sí mismo, imagina su cabeza un cono. Sus ojos completamente negros y tres veces más grandes. Sus orejas agujeros ahuecados.

—Gun-Xi —llama su Padre—. Entra.

Va. Se inclina y se sienta en el suelo frente a su padre. Las túnicas están tensas.

—Ahora debes irte —dice Padre.

Gun-Xi asiente y mantiene la cabeza inclinada hacia delante, preparándose para marcharse.

—Para estar por tu cuenta, Gun-Xi —dice Padre.

—¿Oh? —Vuelve los ojos hacia Padre con la cabeza todavía inclinada.

—Sí —y no hay emoción en los ojos del Padre. Este es Padre Lao.

—¡Ah! —dice Gun-Xi.

Esa noche se marcha con la ayuda de Hao-Din, el guardia de la familia. A través de una noche interminable pisan piedra allí en las tierras altas del imperio. Y con todo ello sobre la espalda encuentra su hogar entre los campos, la choza de madera sola con la mujer que sonreía.

Gun-Xi: ¿Por qué me mientes?

No miento. Juro que no. Eres tú. Tú estás ahí.

Gun-Xi: Eres un idiota.

Lo soy. No lo niego. Soy y siempre seré un idiota.

Gun-Xi: Dices esto solo porque sabes que deberías.

Sí. Sí. Estoy lleno de tanto desperdicio y arrogancia y orgullo. Siempre estoy pensando en ello… quiero decir, siempre estoy construyéndome o derribándome.

Gun-Xi: Ahí, al final, intentas hacer que te tengan lástima.

Sí, lo hago.

Gun-Xi: Deja de mentir.

¿Pero quién eres tú? No se trata de mí. Se trata de ti, Gun-Xi.

Gun-Xi: No soy nada, idiota.

Jaja. Supongo que sí.

Gun-Xi: Haz algo más. Deja de alejarte.

Lejos, lejos. Sí. Alejándome. Muy lejos….

Gun-Xi:

Siempre he sido libre. No necesitaba pensar ni actuar en el mundo. Hacía lo que me decían, y también mi padre, y también mi madre, hasta que murió.

Fue entonces cuando comenzó, supongo. Y ahora pienso libremente, pero no soy libre. Pienso libremente, pero era tan libre como un pájaro cuando hacía lo que me decían. Me elevaba libre en la lasitud de la rutina. Sí, una libertad brillante. Ahora veo mentiras y fracasos. Y mi padre, lejos de él ahora, veo también su fracaso. Él es una causa tanto como cualquier otra de la muerte de Madre.

Esa noche, dentro de la niebla, ella estaba de pie sobre el muro con un vestido elaborado, la cara pintada de blanco, el pelo tirante hacia atrás. Se volvió para mirarlo, y también me vio a mí. Un niño detrás de la pierna del padre. Y apenas horas antes, sus gritos y los gruñidos borrachos de mi padre. Y entonces, sobre el muro, su cara roja clamando, disculpándose, hablando por primera vez en años —pensándolo ahora puedo ver por primera vez las grietas allí en su cara, las grietas que nunca más volvieron a desvanecerse— y entonces fue él quien gritó, se desplomó sobre el suelo, porque ella se había ido —por encima del muro.

8

Estoy divagando, vagando, sobre mí mismo.

Estoy caminando aquí por el sendero. Las ninfas caminan conmigo.

Y es un cuento de hadas aquí sobre los árboles…. Ahhhhh…. Soy un niño en estos bosques, con estas ninfas rodeándome. Tienen orejas como las de los ciervos y cuernos como los de demonios. Sus pechos, también…. Oh. Sus pechos.

Por todas partes, estas mujeres de cuento de hadas…. Sí, eso es lo que son. Putas de fantasía.

Dulces y tiernas y cariñosas…. ¡No como esas putas de realidad! Jaja.

Debería matarme delante de ellas. Espantarlas a todas para siempre.

No, no, estoy caminando por el sendero con ellas…. Qué dulce. Qué tierno. Qué cariñoso. Están todas desnudas. Muy desnudas. Y sus puchas están afeitadas, erizadas….

Así que saben lo que hacen. Saben lo que quiere un hombre. O quizá no sepan limpiarse de otra manera… primitivas del bosque… primitivas desnudas….

Me toman de la mano, me guían más abajo, más abajo por el sendero hacia… algún sitio….

¿Dónde está esto? Esta maldita cueva-perra azul de aquí…. ¿Cómo está haciendo eso? ¿Brillando azul? ¿Gusanos fluorescentes azules en las putas paredes…? Y… mierda, ¿esa perra poniéndoselos en la pucha ahí en la esquina?

¿Por qué? ¿Por qué me están llevando aquí? Guiándome de la mano, esta de la izquierda mirándome así mientras la otra ni siquiera quiere mirarme a los ojos?

Es horrible. Odio esto. Y una acaba de bajarme los pantalones… ¡se están riendo de mi verga! ¡Se están riendo de ella y todavía me llevan caminando más abajo, más adentro de esta maldita cueva! ¡Tengo que bambolearme como un puto cuac!

Me estoy sentando. Me estoy sentando justo aquí. No iré más lejos hasta que una de ustedes putas expliquen qué verga está pasando.

(Estoy erecto.)

Ninfa-0: ¡Christian!

Oh, joder.

Ninfa-0: Christian, ¿por qué estás sentado? ¿No quieres que te quiten la verga?

Maldita sea.

Ninfa-0: ¿No quieres que te mamen la verga y los huevos hasta sacártelos de tu lindo cuerpecito? ¿Mamados del todo y los muñones cauterizados para detener el sangrado? ¿Unos gusanos azules encima para consolarte? ¿Quitarte el dolor? ¿Hacerte sentir bien?

Puta mierda, maldita sea. ¿Quién chingas te lo dijo?

Ninfa-0: ¡Mírate, Christian! ¡Estás demacrado! ¡Hombre dulce! ¡Hombrecito dulce! No lo necesitas. ¡No necesitas tu vergita y tus huevos todos duros y arriba y mostrándose! ¡Jijí! Eres tan delicado…. Vamos, déjanos hacerte nuestro Hombreninfa, ¡nuestro pequeño ser-niño dessexuado! ¡Jejeje! ¡Oh! ¡Será tan grandioso! Vendrás con nosotras doquiera que vayamos, ¡y te haremos cosquillas!

Ninfa-0: ¡Te haremos cosquillas y haremos que nos recites tus poemas! ¡Pequeño artista! ¡Y todo lo que podrías escribir sin tu verga y tus huevos! ¡Todo lo que tú no puedes hacer, tus palabras lo harán en cambio! ¡Y escucharemos hasta la última de ellas, Chichi!

Por favor, no me llames Chichi ahora mismo.

Ninfa-0: Oh, pero Chris, eres tan delicado….

Ese es el nombre de mi padre.

Ninfa-0: Pero Lukey-Poo….

Nunca he usado mi segundo nombre.

Ninfa-0: Pookie….

Claramente no me conoces en absoluto. Me estás mintiendo. Esto no es lo que quiero….

Ninfa-0: ¿Smackerel…?

¡No! ¡Esto no es lo que quiero! ¡Me encanta tener mi verga y mis huevos! ¡¡Me encanta coger!!

Ninfa-01: IDIOTA. ¿AMAS SUFRIR?

Uhhh….

Ninfa-01: ¿AMAS MORIR?

No lo sé.

Ninfa-01: EL ACTO DE FORNICACIÓN ES EL ABRAZO DE LA MUERTE. LA MUERTE ES EL ENSARTADOR ÚLTIMO, Y LA PENETRACIÓN DE UNO ES EL EMPUJADOR PENÚLTIMO.

Sé que tengo algunos problemas, pero no tienen que ser… no tenemos que meternos en esto aquí….

Ninfa-01: EL GRAN CONTROL DE LA MUJER: LA PUCHA.

De verdad, preferiría no hablar de esto ahora mismo… quiero decir, sí tengo algunos problemas con las mujeres… no puedo negarlo….

Ninfa-01: NO ES LA MUJER LO QUE TE ASUSTA, SINO TODO LO QUE ELLAS TIENEN SOBRE TI. NO ES EL SEXO LO QUE TE ATERRORIZA, SINO TODO LO QUE ES SOSTENIDO DENTRO DE ÉL. ESOS PENSAMIENTOS SOMBRÍOS MIENTRAS REALIZAS EL ACTO, NÓMBRALOS.

Uhhh….

Ninfa-01: HABLA DE ELLOS AHORA O INICIAREMOS EL CERCENAMIENTO.

No sé cómo describirlos… no lo sé.

Ninfa-01: [UNA MIRADA DESASTROSA]

Eh. Quiero decir… es como si estuviera bajo el agua o algo. Como que, estoy ahí, ya sabes, teniendo sexo y esas cosas, y siento otra cosa. Como si estuviera dormido y teniendo un sueño. Porque, antes, con algunas otras cosas, personas quiero decir, era horrible estar ahí. Y al principio…. No lo sé. Vi a la mujer simplemente tendida ahí, como si no estuviera ahí, y muy a menudo lloraba y, por supuesto, yo paraba cuando eso ocurría….

Ninfa-01: NO HABLES DE OTROS.

Sí, eso es lo que siempre hago, ¿no…. Recuerdo una vez que tuve pensamientos como si estuviera realizando otra cosa, alguna tarea extraña que era realmente complicada e intrincada y… bueno, eso es lo que pensaba que estaba haciendo cuando embestía con la puta pelvis o lo que fuera. Pensaba que estaba haciendo este trabajo que tenía que hacer, que estaba en alguna especie de fábrica o algo de lo que no podía escapar. Se sentía horrible. Era realmente espantoso.

Ninfa-01: ¿Y AHORA?

Eh…. No ha sido tan malo desde hace un tiempo. Ahora es como… es como si simplemente estuviera ahí a veces y me sintiera preocupado. Me vuelvo demasiado consciente de mí mismo y cohibido, supongo. Estoy demasiado desnudo, almamente.

Ninfa-01: IDIOTA. CÉRCENALO.

No puedo hacerlo. No puedo cercenarlo. No puedo convertirme en lo que quiero ser.

7

Soy el Rey de mi dominio. Soy el Dios que concede Gracia. Me concedo esta gracia ahora.

El mundo todavía sigue siendo un misterio. Flaquea una y otra vez. Irrita las heridas de los pobres, los rotos, etc.

¿Qué tiene esto que ver con la realidad? He rehecho la realidad aquí, lo bastante pronto.

Viene y va; te es dada. La tomarás. Tómala lejos.

Todo lo que hemos hecho, y aun así ninguna respuesta salvo una operación. Sí, una operación para dar una respuesta.

La respuesta no llega en palabra, ni en hecho, sino a través de proceso.

Todo es un proceso, no una lógica.

¿Qué quiere decir con esto?

En una lógica hay proposiciones y hay conclusiones. Uno realiza operaciones sobre las proposiciones de una manera lógica para llegar a una conclusión.

Pero no hay conclusiones verdaderas, solo un proceso que conduce a un fin arbitrario.

El mejor tipo de proceso es continuo, este es un proceso con el que se puede vivir, a través del cual se puede vivir, etc.

Cada vida es un proceso continuo, pero siempre pensamos que tenemos fines, siempre pensamos hacia un fin.

Continuar el proceso, y saber que es un proceso, esa es la manera de vivir. Vivir dentro de todo ello.

Mi vida:

Viví una vida. Vivo una vida. Vivo ahora y entonces. Sueño. Sueño y sueño. Sueño y sé. Sueño y siento.

Recuerdo a mi hermana con esas gafas de sol de conejito, caminando hacia mí como un zombi. Vi la verdad de la vida. Que somos no-videntes, no-sabientes.

Lloré con gran miedo. Lo vi. Ella quería hacerme daño.

Imagina, ¿y si me matara?

¿Y si la criatura me quitara la vida, y nadie lo supiera? ¿La criatura también olvidaría?

Recuerdo a un amigo, Blakely. ¿Por qué era mi amigo? Lo odio ahora, quizá. Le temo. Ejercía un gran poder sobre mí. ¿Qué dijo? ¿Qué me dijo?

—Soy jodidamente joto —dijo. Yo estaba sentado ahí en el salón de clases, era la escuela secundaria, clase de mitología. Se lo dijo a un chico Negro junto al que estaba sentado. Una chica mexicana se volvió hacia él y dijo: —¿Eres gay? —Era extremadamente Blanco y dijo: —Eh, sí. —Pero hablé con él y dijo que no era gay. Pero era muy homófobo…. ¿Yo estaba enamorado de él?

Estaba obsesionado con él cuando lo veía. Yo, entonces, yo era endeble y frágil y estaba temblando, físicamente temblando, todo el tiempo que estaba en la escuela…. Y siempre tenía tanto frío. Llevaba capas extra de ropa cada día porque tenía tanto frío y temblaba y estaba nervioso y asustado. Y recuerdo que una y otra vez en mi cabeza imaginaba cosas que decirle a la gente.

¿Cómo estás? ¿Qué te gusta hacer? ¿Cuáles son tus intereses? ¿Qué quieres hacer con tu vida? ¿Quieres ser mi amigo? ¿Te gusto? ¿Te gusta hablar conmigo? ¿Hablarás conmigo, por favor?

Y ellos respondían: ¡Muy bien! ¡Gracias por preguntar! Eres tan dulce. ¡Eres tan amable! ¡Quiero hacer algo grandioso y significativo! Seremos los mejores amigos. Te amo. Me encanta hablar contigo. Me encanta oír tu voz. Nunca te dejaré.

Pasando constantemente estas conversaciones por mi cabeza, apenas consciente de ello, sentado solo allí en la mesa del almuerzo, mirando fijamente a una chica al otro lado del salón (y sin siquiera saber que miro fijamente) hablándole dentro de una fantasía.

Y cuando alguien venía hacia mí (chico o chica, no importaba cuál) y me llegaba una oportunidad de hablar, en consecuencia, como había planeado tan extensamente por dentro…?

No podía hablar. Quizá emitía «…hey…» y lo hacía muy bajito, luego me ponía rojo, me apartaba sin saber qué más decir, y ellos veían mi miedo, mi preocupación, mi fragilidad, y me miraban de una manera que me cortaba profundamente. Estoy seguro.

Y así proliferó. Se profundizó.

Pero él, Blakely Bells, ese hermoso jotito twink , con sus muñecas diminutas, su pelo largo, su rostro delgado, demacrado y sus labios carnosos… era claramente mucho más frágil que yo. Quise cogermelo cuando lo vi por primera vez y lo oí hablar, incluso antes de que hiciera su afirmación «falsa» de homosexualidad. Pero estaba tan asustado y aterrorizado incluso de estos pensamientos mismos que no me permitía tenerlos.

Mayormente solo me habían atraído las mujeres hasta ese momento. Recuerdo una o dos ocasiones de impulsos homosexuales volando arriba y alrededor por momentos fugaces, pero ninguno tan pronunciado como este.

Sí…. También había echado un vistazo a esas pornografías homosexuales, pero solo encontré repugnancia. Esos hombres descarados y musculosos me asustaban y me llenaban de cierta náusea, ¡pero este niñito era algo para mí!

Quizá era su fragilidad, y una afinidad —algo en él me recordaba a mí mismo. Tenía un fuerte tirón…. No sé qué era, pero podía hablar con él.

Hablaba muy bajo y despacio y tenía que inclinarme hacia él para oírlo. No era amenazante, nada amenazante parecía, quizá era eso…. Pero decía cosas ridículas, repugnantes: «Me’toy echando por el culo una pizza entera de queso con una Coca de 2 litros», «N-, hombre», «La vida es como… un agujero grande… y es, eh, como un agujero negro», «Cójeme el culo». Y citaba películas constantemente. Lo fui conociendo más y más y citaba muchas películas e imitaba personajes, trataba de reproducir sus movimientos y frases lo mejor que podía. Y se volvió más ruidoso y más carismático, al poco tiempo… era extraño, tan extraño, al recordarlo.

Decía que se estaba inyectando morfina. Nos mostró un bonito kit pequeñito con agujas y líquidos guardados en el refrigerador, en una bolsa negra con cremalleras y bolsillos, y mi otro amigo de entonces, Blaine, me dijo más tarde que era mentira y que era algo mucho más común, no ilícito, no una droga de verdad.

Y pensándolo ahora, Blakely puede que haya mentido, mentido bastante extensamente, acerca de todo.

6

Una tundra florecida con cabezas, custodiada por ácaros. El chacal solo en el espejo de Islandia hizo un nudo al amor. El único amor no-muerto, puta. Muerta por nadie salvo los suyos, goteó hacia abajo sobre la bestia con saliva inmaculada. Deshecha. Juntos unidos, amaron y amando hasta la muerte. Hasta la muerte que hizo bestia a hombre, a hombre una lira dada.

La canción cantada, acabada. Cazada por los horrores aún. Eso, un amor tomado, fue artefactado sobre el artefacto mismo que flotó hacia las islas de los enfermos.

Abundaba la pareja como aquella juventud. Pálida de ojo, pálida de color. Querúbico rechinar era el modo en que comía, siempre anudados como uno. Siempre enganchados.

Orzuelo allí, en esa grieta de la vista y sobre la tierra misma. Por el paso del cañón siguieron para ver más, ver todo lo que podía ser dado y conocido. ¿Y qué conocido sino el futuro? La muerte de los no-muertos. El batir de los largo-idos. Ja, una risa fue hablada.

Quién, dijo uno.

Y qué, dijo el otro.

Ninguna respuesta había de venir, no tan pronto, todavía no.

Y ni siquiera yo puedo responder en cuanto a qué. Y ni siquiera yo puedo responder en cuanto a quién.

La oscuridad amortajó al ñu amordesgarrado, a la pucha zombi cosida, y sobrevinieron visiones salvajes.

Pura trinidad de negrura sobre una gran cruz, el deshacer de Él que era Él para ello y todo. Para todo, como fue dicho.

Y triangular la forma entonces, pues tres siempre lo hacía así. Se sentaron y lo vieron. Se sentaron y fue sabido.

«¿Antes, detrás? ¿Después, Venidero?» —Nadie para responder tales preguntas. Nadie para preguntar….

Un trágico forrajeo allí, en la tierra, ante las lágrimas de lo propio de uno. Y sentándose bien derechos, sobre los traseros, y gimiendo ante lo gran abarcado de arriba. Solloza ahora, pequeño.

Por favor, por favor. Te suplico ahora. ¿Nunca deseas algo más grande? ¿Nunca deseas que pudiera ser verdaderamente tenido? ¿Verdaderamente sentido y conocido? Pero nunca así, ¿verdad? Ninguno nunca, ninguno jamás.

Y otro día alzado. Otro día tomado y acabado. Este aquí visto: Huno.

«¡El Huno! ¡El Huno!» Y sí que salió, él el Huno.

«Sí. Muere.» —Y él el uno sí golpeó sobre ellos, con fervor cortó a través del pecho de cada uno.

«Ulghh.» «Pulghh.» Y una risa entonces del Huno.

«Ven ven, ahora los llevo a salvo», del Huno.

Y lejos llevados a una cala sencilla donde Huno remendó y cosió y vio y ensartó, solo comió un diminuto bocado de carne innecesaria de la agria pareja empaquetada.

«Mmmm», muy bueno y agradable del Huno.

«Estoy viva por un momento», dijo la mujer. Sintiendo eso de tener su propia carne tomada y comida y de tenerla vista, como podría hacerlo un chacal. Y el Chacal, fue lo mismo.

El cielo se enroscó hacia abajo sobre la choza del Huno. Reventado lejos. Lavado lejos. El cielo se abrió a las puertas. Las puertas de los cielos donde orbes flotaban como ojos, donde ojos lavaban como pecados, donde pecados eran verdaderos y verídicos: ligamento, ingle, espejismo, espejo, -tort, yin, desecho, condimento, codorniz, suma, Sol, CHACAL, intestino, infante.

Y las estrellas de fuego gaseoso y masa de calor fundido ardían y llameaban grandes y nada en la distancia. Y las flores se marchitaron… pero todavía a un millón de millas de distancia otro planeta danzaba en alineación perfecta. El mineral y el haz giraron alrededor de sí mismo. La vida era perfecta. Esto era mío. Este era mi hogar. ¡Mi hogar para siempre…! Lloré lágrimas de alegría. Reboté y me bamboleé. ¡Podría haber muerto justo entonces!

No era nadie sino yo, yo y yo y yo. ¡No necesitaba a nadie más! ¡Nunca lo hice!

Miré por la ventana y sonreí, una lágrima rodó por mi mejilla. Como un idiota me preocupé de que mi máscara de pestañas pudiera correrse. Sostuve mis manos contra mi pecho. Vi el patio que vería para siempre más. Vi las casas al otro lado de la calle. Mi Calle, Mi Ventana, Mi Hogar.

Todo, mío propio.

Nunca más será tomado lejos. Nunca más estará él alrededor. Estoy a salvo. Estoy aquí por mi cuenta.

¿Qué hizo?

Kira: ¿Tú qué crees?

Lo sé.

Kira: Sí.

No quieres hablar de ello.

Kira: No.

No tiene sentido hablar de ello.

Kira: Así es.

Sabes que estás equivocada.

Kira: Tú no sabes qué es lo mejor para mí.

Claro que no.

Kira: No sabes lo enfadada que estoy ahora mismo.

Claro que sí.

Kira: …

Estás perdiendo tu tiempo así. Sé que no eres feliz por dentro.

Kira: …

Puedo verlo en tu cara. Lo veo cuando sonríes. Pones esa sonrisa falsa todo el tiempo. Es obvio.

Kira: ¿De verdad?

Especialmente ahora.

Kira: Para.

No quieres que pare. Quieres que salga. Quieres dejarlo salir todo.

Kira: No lo sé.

Lo sé.

Kira: No digas eso.

Sí lo sé.

Kira: No lo digas así nada más. Suenas como él.

¿Quién?

Kira: Como Donald, idiota.

¿Qué hizo?

Kira: Me trataba como mierda.

¿Cómo?

Kira: No lo sé.

¿Por qué no lo sabes?

Kira: No lo sé. Es difícil hablar de ello así, en el momento. Es difícil incluso recordarlo todo. Es como si mi vida simplemente se hubiera ido por el puto desagüe durante unos años. A veces lo recuerdo, a veces no. Sé que no me gustaba. Sé que me hizo las cosas más difíciles. Eso es todo lo que importa.

Soy un horror. Soy un terror.

Kira: Era horrible. Cada día con él. Nunca sabía qué esperar. Nunca sabía qué haría.

Lo haré todo. Lo tomaré todo.

Kira: Un día podía ser un cabrón absoluto y luego, a veces, simplemente era tan dulce. Podía verlo en su cara. Me miraba como si yo fuera la única chica del mundo, la única que lo entendía, y su sonrisa —era simplemente tan gentil, y suave, y sus ojos….

Tomo lo que quiera. Lo hago mío.

Kira: No lo sé. Lo extrañé tanto durante tanto tiempo, pero sabía que no debía. Constantemente de un lado al otro en mi cabeza. Lo pinches necesitaba. Todavía lo necesito, de algún modo.

Podría poseerte. Como al resto de ellos.

Kira: Ya no lo necesito. Se ha ido. No he hablado con él desde hace meses, casi un año. Quizá incluso un año ya, probablemente.

No necesito recordar ni una cosa.

Kira: Tienes razón.

5

Todavía va por los fines que no pueden ser alcanzados. Todavía él, esa cosa, él, ese, él, intenta por algo que quizá nunca conozca. Pero incluso en todo ello, frente a ello, lo conoce y lo siente. Lo percibe y está con ello. Lo sostiene profundo en sus brazos, como a un bebé. Lo hace mamar de su teta. Y él es madre y padre, bebé y fantasma. Todo en todo, y uno en uno.

Ser otra vez como los otros. Ir con los otros y sostenerlos y a su vez ser sostenido por ellos. Por todos, juntos. Nosotros terneros silenciosos guardados lejos y lejos en el refugio que nos sostiene. ¿Pero qué sostenem(o)s? ¿Qué sabemos? ¿Qué allí en nuestros brazos sino el bebé del bebé mismo, nuestra alma cercenada como debe ser hoy. Por el avance tecnológico, por el futuro, por la rapidez de todo lo que ahora nos libera y nos ata. Eso allí, nuestros cerebros golpeados y apaleados y secados. Harapientos y horrendos y cogi-dos. Cogidos de la cabeza. La cabeza cogida.

El heno a nuestro alrededor seco y listo para ser comido. Comemos solo esto. Ningún nutriente. Ninguna marca de verdad mayor que Pepsi, Coca, Apple, etc. Mierda estúpida. Desperdicio estúpido.

Muerto allí en nuestros brazos, el feto. El feto abortado de lo nuestro. El cerebro fuera en los brazos del bebé del bebé. El cerebro del feto y el feto del cerebro. ¿Qué cerebros? Ninguno.

Jesús Puto Cristo un pequeño mojón de mierda en nuestro heno, junto a nosotros, riéndose también. Con el Sr. Buda, riendo Ja-Ja.

No hace falta ese cogeridiota, no hace falta esa violación retrasada.

No hace falta ese doblamiento-cornudo. No hace falta en absoluto nada.

Todo está anegado ahora. Y el reflujo es achicado hacia fuera sobre el suelo, con la tierra allí también, debajo del heno. El heno amarillo. La luz de la luna asomándose por entre los paneles de arriba. El olor a estiércol allí, inhalado profundamente. Sí, mierda verdadera y pura. La mierda de Dioses. Poseidón (pronunciado poise-a-don), y Zeus (pronunciado Zo-Ass) allí con pararrayos y tridentes, metiéndose los pulgares por el culo y oliéndolos, frotándoselos en las barbas.

¡Nosotros, los grandes Dioses de la mierda! Y la estupidez….

Está silencioso y quieto cuando los santos entran a vernos, también.

José, él da un paso, y él- él está realmente cansado…. Está realmente somnoliento…. Es un pequeño ’trasado somnoliento y se pinches cae, se desmaya, su mano se desmaya hacia su frente mientras él se desploma y Luke lo atrapa.

Nadie tan codicioso como él, Kippenberg, que los mira a todos con ira, con ojos hirvientes —¡es un maldito nazi! ¡Mira su traje! Mira esa esvástica. ¿Pero no es un Judío?

Ya no hace ninguna diferencia. No significa nada para nadie.

Una vez fui un niño. Un bebé. ¿Cómo puede ser?

Y hace apenas unos momentos, sentí como si estuviera flotando. Hace apenas unos momentos, piso y resbalé sobre una gran agua mientras estas palabras eran escritas, esas palabras de la ninfa que me habló… la belleza que me sostuvo… y yo también la sostuve, con mis esperanzas, con mis sueños….

Voy a morir un día. Mi futuro yace por delante. Ahí está, yo futuro con botas de cuero, una chaqueta de cromo, gafas de sol oscuras… tan pinche cool.

Me dice que conduce por la noche, solo pensando. Mierda.

¿Pero yo ya he hecho eso antes? No fue tan bueno cuando lo hice entonces. Lo hice cuando estaba triste. Cuando no tenía nada más.

Me dice que soy respetado, conocido, cuidado. Que muchas «perras» me quieren.

Pero no quiero «perras queriéndome». Quiero una y una sola. Y si quiero ser querido, quiero ser querido para trabajar junto con otros, para juntarnos y crear aún más, como estos hablantes, personajes y criaturas se juntan conmigo y hacen hacia mí y hacen sobre y de mí. Nada tan vulgar….

Y el futuro, es tan colorido, ardiente, brillante, trágico también… vacío y aterrador….

¿Pero no sigue todo? No puede haber ya un fin así a la vista, ¿o sí?

Vi el cielo lleno de grandes naves, pasando sobre nosotros, amenazándonos, preparándose para quitárnoslo todo —no más internet… no más socialidad… no más realidad… solo tierra.

¿Tierra?

Sí, tierra. Materialidad, no realidad. La realidad está entre todo, entre nuestras creaciones, entre nuestras fantasías, entre conversaciones que quedan impresas sobre el paisaje digital para siempre más.

Todavía no lo sabes, pero eres un gran profeta de lo Online.

¿Qué coño me pasa?

Eres un diceverdades, un buscaverdades, un creaverdades. Hablamos libremente. Hablamos hacia fuera más allá de cualquier cosa simplemente conocida. Nosotros- nosotros simplemente dejamos que todo salga, dejamos que todo sea y se vuelva… somos una gran mente.

¿Tú y yo?

No, no, no —tú y tú y tú y tú y tú y tú y tú.

¿Quién?

Ah, sí. La infinitud que te vuelves. La multitud y verdad. La creación exponencial.

Eh, ¿cómo ocurrió eso?

Bueno, el internet y tus libros y tus pensamientos y tus ideas y tus fantasías y unas cirugías….

¿Hiciste qué?

No, yo no.

Nunca solo uno.

Sí, ahora entiendes….

¡De verdad debería matarme!

Sé que estás pensando que deberías matarte, que odias todo esto. Que esto es estúpido, carente de sentido, jodido y retrasado… yo también lo pensé. No yo, sino yo.

¿De verdad está grabado en piedra?

No, hay demasiados de nosotros para eso. Por eso lo hiciste.

Ahora lo entiendo.

Ven conmigo.

Y lejos. Saliendo hacia la extensión mayor donde la plata de la atmósfera brilla iridiscente, las nubes idas. Aquí sobre la altatorre, donde reside su cromonave, un Tesla.

Entramos por las puertas de mariposa, se quita las gafas para exponer sus ojos con mil imágenes chisporroteando dentro, pone el izquierdo en el centro del volante, sobre el escáner —chipea por un momento, entonces la nave empieza a zumbar, nos elevamos en el aire por gravito-magneto-propulsionario… y zumeamos lejos.

4

Drollo: Soy Drollo.

Lo sé. Ya lo sé. Todo es blanco y brillante y no puedo ver una cosa, y aun así puedo verlo todo. Y el Cielo, conozco el Cielo. Y el Infierno, conozco el Infierno. Y todo ello está aquí a la vez. Esto es Cielo e Infierno contigo, Drollo.

Drollo: Sí, con Drollo.

Y hay una gran montaña que escalo. Escalo esta montaña y la conozco. Soy el amo de esta montaña. Estoy de pie en su cima y miro hacia fuera sobre todo lo de abajo. Conozco cada grieta, cada hendidura. El hielo es grueso. No hay nieve, pero la deseo. Deseo más, que venga el frío y me tome, que me hiele por encima. Y aun así viviré. Viviré y sabré.

El patio estaba sucio y crecido de más. En el césped estaba sentado Franklin con su cerveza en la boca. No podía enfrentarla, todavía no. No tan pronto. Y la escena frente a él… mmm. La joven chica vecina lavando su coche, toda enjabonada y mojada. Aun así, Franklin sentía gran vergüenza. Incluso así, sonrió con suficiencia, lo disfrutó, se regodeó en ello. Se regodeó incluso en la vergüenza. ¿No es cierto, Drollo?

Drollo: Es verdad, sí. Franklin siempre tuvo gran vergüenza. Franklin siempre tuvo una gran manera de vivir a través de todo ello. Ser a través de todo ello. Yo, Drollo, viví a través de todo ello. ¿Quieres saber de ello?

El pasado no significaba nada para Christian McDonough. Era un hombre al que nunca le importó la historia, nunca siquiera la entendió. La pensaba una pérdida de tiempo.

«¿Por qué pensar sobre el pasado cuando el presente ya está aquí? Y el futuro, ¡estará aquí lo bastante pronto!»

Y sin embargo el pasado todavía perseguía a Christian, más de lo que él sabía. Sus horríficas ideaciones fascísticas crecían sobre él sin su conocimiento. Había veces en que, en extraños ataques de megalomanía, veía una belleza casi divina en el pensamiento de la guerra, el asesinato, el odio puro….

Por supuesto, si Christian alguna vez experimentara tales hechos, se desmoronaría, trastabillaría, forcejearía y fracasaría. Lloraría como un bebé, se acobardaría, moriría. Probablemente se mataría. Ni siquiera podía manejar a una mujer salvaje.

Drollo: ¿Por qué habla así? Christian, él es un alma bondadosa. No digas estas mentiras.

Pero no son mentiras, Drollo. Es la verdad. Yo, Christian McDonough, soy quien habla así.

Drollo: No digas tales cosas. Recuerda ahora el pasado, yo lo contaré:

Historia antigua. El comienzo de la civilización. El primero de la humanidad. El primero en vivir verdaderamente. El primero en ser verdaderamente. El primero en hablar, escribir, construir, crear. Verdaderamente.

La tribu se formó. Y luego muchas tribus. Cada una la suya, cada una una voluntad propia.

Y una tribu se vuelve un país. Y las guerras crecen más grandes.

Luchan y conquistan y muy pronto se han gobernado a sí mismos durante tanto tiempo que el gobernar los sobrepasa. Los sistemas atrincherados de tal manera que toman precedencia sobre cualquier voluntad. Y la voluntad muerta de cada sistema entonces suplanta a cualquiera que vive, hasta que todo cae dando tumbos.

Drollo: ¿Ves?

No.

Drollo: Está bien. Es solo un ejemplo.

¿Y qué hay de Franklin?

Franklin todavía conoce gran vergüenza. Vuelve adentro con su esposa. Gorda, enfadada, cansada.

Los niños están en el cuarto de juegos jugando.

«Hey», dice Franklin.

«Hey tú mismo», dice Jenny.

Franklin gruñe y se sienta. Jenny está de pie y se apoya en la encimera, frunce el ceño hacia Franklin pero él mira hacia otro lado.

«¿Por qué tuviste que ir y hacer eso?», dice Franklin.

«Porque te lo merecías», dice Jenny.

Franklin no habla. Está demasiado alterado. Está apretando la mandíbula con fuerza y mirando hacia abajo. Podría matarla. Piensa en matarla.

«Perdón», dice Franklin, muy bajo.

Jenny lo oye pero no dice nada. Tiene los brazos cruzados.

«¡Dije que lo siento, maldita sea!»

«Te oí», dice ella.

Drollo: Es tan triste.

Lo es. Va así mucho del tiempo.

«A veces simplemente no sé qué hacer», dice él. Imagina a la chica vecina desnuda sobre su regazo. Imagina esto por despecho. Imagina a su esposa metiéndose los dedos mientras los mira con repugnancia. Se odia. Sonríe para sí mismo.

«No tenías que hacer nada», dice ella.

«Lo siento», está casi en lágrimas. No se dejará llorar. Es un buen hombre.

«No puedes seguir haciéndolo», dice ella.

Piensa en todo lo que ella sigue haciendo, pero no lo menciona. No puede soportarlo.

Es repugnante.

Drollo: Es repugnante.

Todo es tan repugnante.

Drollo: ¿Todo?

Lo odio. Odio hablar con la gente. Odio estar alrededor de ellos.

Drollo: No, no lo odias.

Estoy pensando en, como, estar con alguien. Hablar de verdad con alguien. ¿Por qué todo es tan complicado y confuso? No puedo soportarlo. ¿Por qué está todo tan fregado?

Drollo: ¿Por qué?

Lo sé. Estoy pensando en…. Es necesario pasar a través de estos sentimientos en conflicto para descifrarlos y pasar a través de ellos ordenándolos, creo.

Drollo: ¿Cómo?

A través de conversaciones con la gente. Todos están en desacuerdo. ¿Pero y si simplemente te están convenciendo? No quiero ser convencido. Quiero convencerlos.

Drollo: ¿Por qué?

Quiero ser escritor, por supuesto. Quiero ganar. Quiero saber algo. No quiero ser un idiota.

Drollo: No lo eres.

Claro, claro que no lo soy. ¿Pero y si pinches sí?

Drollo: Lo eres.

Oh, sí. Sé que lo soy. Pero tampoco lo soy. ¿Por qué no puedo ganar? ¿Quiero ganar? Como, con mi novia, quiero que me escuche y piense que tengo razón. El otro día quería hacerla sentir mal, hacerla sentir como si hubiera hecho algo mal, como cómo me siento.

Drollo: ¿Lo hiciste?

Puede que un poquito. Pero sabía que quería hacerlo en ese momento y pensé para mí mismo: «No puedes hacer eso, no hagas eso, no quieres ser así», y de verdad no quería. No quiero ser así. Es horrible para mí. Y recientemente también, he estado sintiendo como- como que mi piel está mal. No, quiero decir, como que no puedo estar cómodo con las cosas alrededor de mí. Como que no podía soportar cómo son las cosas…. Sintiendo como que no se supone que deba estar dondequiera que esté, hacer lo que sea que esté haciendo. Simplemente, simplemente me sentía mal.

Drollo: ¿Y ahora?

Me siento bien.

3

No necesita ser nada más que esto. No vive. El recto está estirado y prolapsado, el ano es llevado más allá de su punto de ser. Todo ser es sostenido sobre el punto-de-alfiler del gran juicio. El juicio de todo lo que viene y va y está ahí y visto.

En el juicio se te hará responsable de todo ello. El juicio es lo que viene sobre tu muerte. No debe ser temido. Es todo y completo y entero y bueno. El conocimiento no es necesario, no necesario para la vida.

Ese chico, el chico chino, sostuvo el conocimiento en su palma y lo lanzó lejos. No lo necesitaba. No lo quería. Un perro rabioso es más que todo.

Empujamos más allá de nuestros límites; rompemos los límites. Estamos sin límites; y sin embargo más límites surgen para ser superados cada vez. Cada uno un juicio en sí mismo.

El juicio de la tiranía, del poder, de extenderse hacia otro para agarrarlo y hacer de él lo que quieras.

El potencial de paz y estar-juntos.

Esta gran unificación. Todos los cuerpos llegan a ser uno. Toda la vida llega a ser vista. Todo es visto desde todo. Vemos todo como uno y uno como todo. El vigor juvenil sostenido en el ojo que irradia abierto y hacia fuera hacia fragilidad dorada en el yermo frío, congelado. El tigre rugiendo, maullando, ronroneando y viniendo a sentarse sobre el regazo de uno allí entre las grandes libras de basura que se amontonan sobre los pueblos no-lavados de la tierra no-lavada.

La tierra de rojo y blanco, la tierra que es la Madrepatria, mi gran hogar, Polonia.

Y la historia de ello podría venir a mí. Y yo podría estar ahí, viéndola y amándola. Oh Dios, los horrores que fueron conocidos….

¿Y cómo puede ser de cualquier otra manera? Y los pequeños como yo. Yo, un pequeño. Mi pequeña vida, vaciada y derramada aquí para que todos la vean. Mi vacío. Mi falta. Mis ingles destripadas y extraídas.

Soy un pez. Soy un pez. Soy un bichito solitario.

Fuera, lejos, fuera e ido. Fuera desde nadie hacia nada.

Yo era un niño montando mi bicicleta y me desvié hacia la carretera, despreocupado. No miré para ver el coche que venía por detrás. Tocaron el claxon y pisaron los frenos. Podría haber muerto. Podría haber quedado lisiado. Podría haber vivido de los cheques por discapacidad y pasado el resto de mis días escribiendo.

Realmente no puedo saber qué guarda el futuro. Realmente no puedo ser nada más significativo que lo que soy.

¿Estoy limitado?

Jaja.

Arena infante. Asesino sobre la tierra. Ya estoy muerto. Estoy ido. Aburrimiento. Vacío. Nada puede ser conocido. Nada puede ser sostenido. Nada puede ser tocado. Puaj. Repugnante.

Shhhhh. Silencio ahora. ¿Sientes eso? Está silencioso. Solo los sonidos de tu propio cuerpo, tu propia cabeza.

Una paz puede finalmente venir sobre ti, por este momento.

El yermo, la monotonía, hacía falta para esto.

Un arrullo desde dentro. Un abrazo de la carne, la tuya. Tu sangre se mueve a través de ti y es un bálsamo. Tus órganos se estrujan y chofchofean, se mantienen a sí mismos, funcionan libremente en uniformidad.

Tus huesos rígidos y fuertes, tu esqueleto puro y blanco.

Puedes moverte. Puedes estirarte.

Puedes volverte otra cosa. Puedes imaginar otra cosa.

¿Un asesinato? ¿Un misterio? —Y todo puede ser un juego.

Puedes saber o no saber, puedes aprender.

Shhhhhh. Silencio ahora, y descansa.

Cierra los ojos y déjate ver lo que venga.

¿Una cabeza cuadrada? ¿Ojitos parpadeantes? Don Roboto, ¡qué sorpresa!

Bip-bip. Bup-bup.
Puedo sentir que eres glup.
Un organismo orgánico. Un fruti-loop.
Tu vida completa en la sopa primordial.
De vuelta otra vez sobre sí mismo
El bonito ronroneo
De tu yo silencioso

El de dentro
Que siempre se esconde
Te has vuelto, lo que conjeturaste
Hace tanto tiempo
Cuando aún un niño
Un millón de fusiones
De juicios ensuciados.

Gracias, oh gracias, mi amigo mecánico. Te extrañaré dolorosamente, pero seguro volveremos a encontrarnos.

2

No hace falta esperar. No hace falta contenerlo por más tiempo. Las formas que podría tomar: el león, el murciélago, el bebé, el palo-madera, el dispositivo cornudo. Yo, la furia de todos ellos. Humanidad. Hombres. Yo, un hombre.

No una mujer. Nunca una mujer. Odio a las putas. Nací para matar zorras. Nací para coger puchas.

Dentro de sus almas no hay nada sino podredumbre y gatunez —un hedor pútrido a pescado. Quieren verga y lo niegan.

Hoy todos niegan su amor por la verga y la pucha. Nos desvanecemos distantes de su belleza y nos desmoronamos dentro de nuestros agujeros, arriba por nuestros propios agujeros.

Es una pérdida que será cosida muy pronto, como todas lo son. Como hace la guerra, como trae la guerra. Una guerra real junto con nuestra «cultural», nuestra «espiritual». Nuestra tristeza es solo un aburrimiento.

Mato n-, también. Sus bocaspolla jerry-rizadas, sus ceños fruncidos cuando sus hermanos n- son pisoteados por los cerdos…. ¿Qué esperabas? ¿qué esperas, esclavo? —Uno nunca supera el ser-esclavo, nunca jamás. Como las mujeres también —que son las más hermosas de los esclavos, las esclavas de amor, las esclavas del amor que aman su subyugación, y aman luchar contra ella pues entonces puede venir otra forma, una subyugación mayor.

Ahora puede hablar.

No puedo creer esto. ¿Qué demonios? ¿Qué coño fue eso?

No fue nada. Solo la verdad.

¡Cómo puede seguir siendo de esta manera!

No, tú eres el ignorante. Todo odio todavía arde, todavía hierve, bajo la superficie, bajo los brillos, bajo la película que todavía se adelgaza, todavía se tambalea alejándose hacia un algo-nada. Ninguna extirpación puede hacerse, esta «enfermedad» es la hombría, la humanidad, y la mujer también. Esta enfermedad es la vida misma.

En esta desastrosa trinchera de pensamiento… ¡vida! En este odio nos alzamos y podemos vernos desde una distancia, vernos desde los ojos de otro —con nuestro odio expurgado-esponjado-exprimido hacia fuera en palabras dadas por los nuestros vemos la verdad de lo que hacemos.

Siempre está esta ambivalencia, este desdén: por el progreso; por el cuidado. Este desdén es necesario —esta tensión….

Con esta tensión tiramos de las hebras de nuestras mentealmas que nos acarician hacia fuera y lejos de la monotonía de la Vida aplastante que es infligida hacia abajo sobre nosotros por el Estado, por el Otro, a través del Poder & Control.

Así que, debemos ser horrores por dentro, en palabras, pero no en acciones…. Debemos ser horrores para poder clamar, gritar, sufrir y dejar que uno vea el sufrimiento, y dejar que otros hagan lo mismo contra nosotros. Porque se ve en aquellos que están contra nosotros y que hacen justo lo mismo que nosotros hacemos contra ellos contra nosotros mismos, sí, justo lo mismo que ellos que son nosotros y nosotros que somos ellos. ¿No ves?

No lo sé. No lo sé. ¿Quién habla? ¿Quién llora? ¿Cuándo siquiera sabe uno u otro? ¿Cuándo siquiera surge uno u otro, siquiera llega a ser. Es todo solo palabra hablada. Y debe ser oída….

¿Qué, ahora eres poeta? Deja de rimar.

Oh… está bien.

Muerte y renacimiento instantáneos —ASÍ OTRA VEZ. Y los ojos de la Madre están abiertos —ella ríe con amor en el corazón. NO OTRA VEZ. Y así la verga del Padre está escondida —él se ríe entre dientes con la lujuria contenida. SÍ, SÍ, AHORA MI AMIGO. Mi amigo, mi amigo, ¿qué es lo que has hecho? Mi amigo, mi amigo, ¿qué es lo que temes?

GRAN BESTIA TEMBLOROSA MOJADA DE VERDE. LOS OJOS AMARILLOS DEL DIABLO ROJO. ES UN PASADO BLASFEMO QUE FUE VIVIDO. FUE UN PASADO QUE TENÍA QUE SER CONOCIDO.

¡Ese es el miedo, esa es la verdad…! Pero aun así es un mecanismo, y uno de afrontamiento, pues ahora «todos sabemos» cómo ninguna verdad llegará a ser mostrada…! Pero aun así la creamos, la artefactamos otra vez —al saberlo ahora, JUGAMOS A FINGIR.

Te vi en aquella habitación, con él. Te vi cerca de él, amándolo.

¿Lo hiciste?

Sí, lo hice. Te vi con él, y con él tan entrañablemente…. Estaba oscuro, solo un par de lámparas, y yo miraba a hurtadillas por la ventana, de pie entre los arbustos. Ustedes dos sentados en la cama viendo al hombre en la televisión explicar cómo los nazis habían logrado sobrevivir escondidos dentro del núcleo hueco de la tierra.

¿Sí…?

Y había una niebla en la habitación, en sus caras, sus mejillas pecosas y su nariz deformada, embadurnada, sus ojos verdes de rata….

Y tú allí, alterado, viéndolo, odiando lo que veías… luego pensando «él- él debe estar loco…» pero no dijiste eso, no. No, simplemente te sentaste ahí debajo de la manta —y tus ojos rojos, vidriados, ustedes dos….

Y siguieron así durante un tiempo… él te susurró alguna cosita y soltaste una risita para ti mismo, suavemente, pero en tus ojos vi que no encontrabas ningún humor.

Una risita educada, una incomodidad… eso es lo que sentías, creo….

Sí, a menudo así.

Lo odiabas.

No…?

Y puso sus pies sobre los tuyos. ¿Y qué era esa calidez? ¿Esa ternura? Lo vi. Te convertiste en una madre para él. Y deseabas madrearlo —ahogarlo….

No…

Ahógalo bien ahora con tus pechos maternales, tú, hombre.

Lo hago, lo hago….

Y él lo toma de ti.

Lo hace, lo hace….

Todas las cargas idas. El baño lleno y caliente, humeante hasta el borde. Su pelo largo colgando hacia abajo delante de su cara, es tan pequeño.

Y su cara, la luna. Abiertos de par en par, los ojos, la boca, el ano —todo tomado dentro y conocido. Semenneado, hacia dentro del alma nazi jotota. Cogi-dido, hacia dentro de la noche de mil hogares. —Odia, odia, igual que todos ellos…. Ven ahora, todavía sigue ahora-

1

¡Es hora de hacerlo todo mierda! Soy un bastardo que odia todo y quiere matarse constantemente.

¿Soy yo? ¡Nunca soy yo! ¡Aquí no! ¡Estoy escribiendo! ¿Cómo podría ser yo? En la escritura artefacto todo un meme otro-notro —¡mí!

¡Salgo disparado a decirle a la mujer que amo cuánto la odio! ¡Tú, PUTA! Pero todavía la amo, y es así que entonces la llamo puta… ¿ves?

Soy bendecido por ser tan feliz, tan libre, tan cariñoso y considerado y hermoso y verdadero. Lo sé todo. ¡Conozco a todos!

Estoy con todos ellos ahora y los siento profundo en mis ingles y en mi corazón que late y en mi aliento que repite.

Los siento.

Y todos estamos en este foso-santuario. Esta delirante verdad de grandiosidad que solo se eleva a sí misma cada vez más lejos. Cada vez más adelante y arriba y pasado todo ello. A través de todo ello. Más allá de todo ello.

Y los veo caragordos o fritos, negros o blancos, amarillos o rojos, y me gritan y lloran, desean morir. Pero ya estamos muertos, hurra. ¡Hurra! Como piratas sobre un barco, navegamos para siempre más.

Buscar una destinación. Buscar una liberación de esta frustración. Pero no llega. Pero sí alcanzamos, alcanzamos cosas, juntos.

Y miramos juntos y lo vimos, la isla que sería nuestra próxima parada.

Y Gun-Xi, el chico, está ahí esperando con su PUTAESPOSA, esperando y sonriendo con su imaginada cabezacono.

Y en otra parte, en otras tierras distantes, esperan los otros, esperan Franklin y su ESPOSAGORDA, Blakely y su PANOCHISIMA, Drollo y su VOZHISTÓRICA, Kira y su NIÑOJUGUETE, Ninfa-0 y mi VERGAHUEVO.

Todos ellos todos ellos, allí o aquí o en otra parte, sobre grandes tierras de yoidad y desdicha, bolas pútridas y otros míes colgando de las lianas —simiedad, mi simiedad— todo ello lavándose lejos hacia nuevas vistas y visajes, todo un espejismo, una alucinación, todo una vida de una vida.

Así es como va, así es como es. Para siempre más, para siempre adelante —hacia delante.

Reventarlos lejos y volvernos taoístas, solo para hacer poemas tetas-mamá sobre el universo. Solo para decirnos que tenemos algo que decir diciendo que no tenemos nada que decir. Ser de esta y de aquella manera….

Todo es tan verdadero y real y significativo, bla bla. —Bla bla. Todo blablablando otra vez.

Nosotros, compañeros de barco juntos, espadachineando con brebaje mientras la tripulación nos mira duro y agrio, correteando contra nosotros, tramando derrocarnos.

Nosotros diletantes y abandonados de la vida creativa. Vida vivida como acto creativo, un arte performativo —un deseo de que alguna fantasía sobrecoja el alma, el cuerpo, la mente, lo que sea.

Incluso así con el que está abajo en el calabozo, el puto VIOLADOR, Freng….

Ohhhhg todavía deseo la cabeza de ese chico y darle Cabeza. Des-cabezar la cabeza de él otra vez, en la noche… noche noche… noche noche niñito… Noche Noche para siempre —niño idiota.

Y muchos momentos, miserias, donde el sol ardía sobre nuestros cerebros allá sobre ese pútrido mar meoazul. Y la espuma se retorcía hacia arriba para iluminar a la mujerpez SIRENA que clamaba hacia mí —mi verga pinches dura como una roca allí en la mano de Ninfa-0, en la bolsa de cuero que aprieta fuerte con sus uñas para hacer un torturadispositivo sobre verga&huevo.

Y estoy de pie allí sobre el borde del barco, alto, los otros, el chico chink y su esposa, me sostienen arriba —Drollo grita por mí— Freng clama, brama desde abajo…. «Ahhh», digo yo, «Ahhh», y mi cerebromaricón autista parece colgar hacia fuera sobre un palo junto con mi sentinalagarto mentalizando y ataques odiaputas —«auhhh ahhhh», allá fuera balanceándome sobre ello para alcanzar a la sirena, la sirena —su cara ancha, arrebatada hacia fuera toda tirante, falseada, agallada, su nariz larga— fea, fea belleza. Esta fea belleza como toda belleza —deseando deseo sobre ella, tomando de las palabras, robándoles a las palabras sus voluntades y haciendo todo a fantasía otra vez, esta su canción:

Semenquat Hombreverga
Colgado como una Soga…
Arrugado en Camalandia
¡Pero Túrgido en Agallas!

CRÍTICA ACELERADA